Cómo hacer descripciones para tu novela

22.3.16 | 0 comentarios

Descripciones… A veces quisiera no tener que pararme a describir cómo es el bosque donde las ardillas están urdiendo ese maestro plan para acabar con la humanidad y pasar directamente a la acción.

Pero el bosque es tan horrible y tenebroso que el lector entendería el alma oscura de estos animalillos que quieren exterminarnos y, además, lo meterían de lleno en la atmósfera de terror perfecta para mi novela.

Porque las descripciones son muy importantes para ambientar y crear una atmósfera que haga más creíbles los hechos que se narran.


Así que he tirado de mis contactos expertos y de mis apuntes sobre este tema para traerte un artículo más técnico sobre cómo hacer descripciones para tu novela.

Cómo se hace una descripción

Tienes que analizar lo que quieres describir con mucha atención (una persona, un objeto o un lugar). Imagina la escena o el escenario, a la persona o al elemento en cuestión que quieras describir. Puedes ayudarte de imágenes o fotografías, también de bocetos o dibujos.

Selecciona los detalles más importantes. No te enrolles, vete a los elementos que son relevantes para tu historia y que sirvan para transmitir a tu lector lo que quieres: que el campo es verde y lleno de vida, que las cucarachas son el mal personificado en la Tierra…

Organiza los datos siguiendo un orden:
  • De lo general a lo particular o al contrario.
  • De los primeros planos al fondo o al revés.
  • De dentro a fuera o de fuera a dentro.
  • De izquierda a derecha o al revés.

Al describir tienes que situar los objetos con precisión. Para ello, usa expresiones como: a la derecha, junto a, al fondo, detrás de, en el centro, alrededor…

Los recursos principales para describir son los adjetivos, comparaciones, contrastes, enumeraciones, imágenes, metáforas

Por último, elige si tu descripción va a ser objetiva o subjetiva. Depende de lo que quieras escribir: si su finalidad es transmitir conocimiento será objetiva, pero si recoge sensaciones, sentimientos u opiniones, subjetiva.

Cómo describir un lugar

Muchos escritores suelen presentar una visión general del lugar y después van localizando los distintos elementos: van de lo general a los detalles concretos. Además, procuran transmitir las sensaciones que les evoca el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror…

Creo que es la manera más correcta de presentar un lugar al lector, pues lo vas metiendo poco a poco en esa escena que has preparado para él y además lleva un orden que ayuda a entender bien el entorno.

Aunque se puede hacer al revés. Imagina a un hombre que despierta encadenado y no sabe dónde está. Para transmitir la sensación de confusión y angustia del personaje puedes comenzar a descubrir el lugar en dónde se encuentra comenzando por los detalles que el hombre va viendo hasta que él se da cuenta que está en una cueva.

Recuerda: el principal motivo de describir es la ambientación, así que tú decides cuál es la forma más óptima de presentar el lugar, cuáles son los elementos más destacables y por dónde vas a empezar a describir. Lo más importante es llevar un orden.

Cómo describir personajes

Existen varios tipos de descripciones según los rasgos que quieras señalar de una persona o personaje:

  • Prosopografía: describe los rasgos físicos del personaje, su apariencia externa.
  • Etopeya: describe los aspectos psicológicos y morales del personaje (su manera de ser, su carácter).
  • Retrato: es una combinación de las anteriores, se describe tanto el aspecto físico como psicológico del personaje.
  • Caricatura: es una descripción donde los rasgos físicos y psicológicos de un personaje se representan de manera exagerada, acentuando sus defectos.

Las más habituales para una novela, relatos, etc. son la prosopografía y la etopeya. Así que te voy a explicar un poco de cada una.

Cómo se hace una prosopografía

Primero elige los rasgos físicos más relevantes: los rasgos que caracterizan a tu personaje. Éstos son los que se refieren al rostro, al aspecto general, al vestuario y a algún rasgo importante y llamativo (por ejemplo: es manco).

Debes seguir un orden para describir a tu personaje: comienza por el aspecto general y después sigue con detalles concretos.

Si presentas al personaje en acción ayúdate de sus movimientos para expresar cómo es y darle vida. Además, puedes reflejar sentimientos hacia el personaje (ternura, admiración, aversión…), pero ten presente que la descripción será como si te encontraras a un desconocido en la calle: no lo conoces personalmente, sólo sabes lo que te deja ver con su apariencia.

Cuando alcé mi mirada la vi. Me saludó con esa blanca sonrisa y agitando su mano con energía. Se llamaba María. Era una chica bastante delgada y no destacaba por su altura. Tenía un pelo negro como la noche, casi hasta la cintura, siempre lo llevaba liso y bien peinado. Sus ojos eran grandes y de color verde, muy hermosos y brillantes. Vestía con ropas de colores muy llamativos. Su aspecto era todo alegría y vida.

En ningún momento he dicho cómo era el carácter de María, sólo he hablado de su aspecto y de lo que transmitía. En este ejemplo, María era sinónimo de alegría, pero bien podría tratarse de una chica triste que podía fingir muy bien una sonrisa; pero estos aspectos no entran dentro de este tipo de descripción.

Cómo se hace un retrato

Elige los aspectos más importantes de su físico y carácter. Obvia todo aquello que sea irrelevante, no tienes que describir cada detalle de tu personaje (seguro que las veces que va al baño al día no son muy relevantes en tu novela).

Describe los rasgos en orden: empieza por los físicos y después sigue por su carácter.

Sus dedos se movían ágiles sobre las teclas del piano. Mechones de pelo rubio caían por su cara tapando la mitad de su rostro. Sus ojos azules estaban fijos en las partituras que estaba interpretando. Como era habitual en él, vestía un traje negro muy elegante, aunque en esta ocasión portaba una pajarita que destacaba sobre su camisa blanca impoluta. Así era él, muy presumido, orgulloso y coqueto. Lo transmitía en su aspecto tan cuidado, pero también en su postura y movimientos. Tener esa imagen era muy importante para él, ocultaba que era un muchacho inseguro al que se le podía ofender con facilidad. Todos los días se miraba al espejo para practicar las poses y movimientos que le ayudaban a ocultar cómo era en verdad.

En este ejemplo, además, he descrito al personaje en medio de una acción, aprovechando lo que está haciendo para decir cómo es.

Adjetivos para describir personajes

Es muy importante ampliar tu vocabulario para realizar descripciones variadas y, sobre todo, precisas. Te recomiendo que recopiles palabras de libros para incorporarlas a tu vocabulario. Aunque no te pases con palabras raras, rimbombantes y de ese tipo.

A continuación te dejo una lista básica (muy básica) de adjetivos que puede ayudarte en tus descripciones:

  • Cara: ancha, rolliza, afligida, cuadrada, desconfiada, chupada, dulce, dura, castigada, confiada, endurecida, triste, expresiva, fina, fresca, delgada, redonda, salvaje, seca, simpática, tranquila, inexpresiva, jovial, larga…
  • Frente: amplia, arrugada, baja, estrecha, lisa, abombada…
  • Ojos: ausentes, bajos, azulados, concentrados, despiertos, impenetrables, inexpresivos, intensos, maliciosos, negrísimos, serenos, soñadores, tiernos, tristes, vivos…
  • Nariz: aguileña, chota, amplia, redonda, fina, larga, puntiaguda, recta, torcida…
  • Boca: fina, fresca, grande, dura, pequeña, redonda, besucona, habladora, boca de fresa, boca de piñón…
  • Cuello: corto, fino, grueso, elegante, largo…
  • Dientes: alineados, blancos, amarillentos…
  • Mejillas: rollizas, deshinchadas, hinchadas, redondas, rudas, suaves…
  • Labios: estrechos, finos, grandes, herméticos, desgados, sensuales…
  • Pestañas: espesas, largas, negras, claras, rizadas…
  • Cejas: arqueadas, espesas, gruesas, juntas, delgadas, separadas…
  • Orejas: grandes, largas, redondas, pequeñas…
  • Color: pálido, rosado, albino, moreno, ceniza, blanquecino, aceitoso, bronceado, tostado, aceitunado, oscuro…
  • Cabellos: abandonados, desaliñados, brillantes, sucios, castaños, rizados, finos, sedosos, lisos, ondulados, negros, rubios, ásperos, ensortijados…
  • Manos: ágiles, cálidas, rugosas, delicadas, torpes, grandes, gruesas, sensibles…
  • Piernas: delgadas, gruesas, enclenques, flacas, fuertes, rechonchas, robustas, largas, esbeltas…
  • Aspecto general: alto, atlético, bajo, robusto, corpulento, esbelto, delgaducho, nervioso, débil, firme, fuerte, gordo, ágil, deportivo, joven, maduro, flaco, delgado, viejo, sano, trabajador…
  • Vestimenta: sencillo, sofisticado, discreto, elegante, pobre, abandonado…
  • Carácter: afable, alegre, antipático, apasionado, atento, atrevido, serio, trabajador, educado, ingenioso, exigente, entusiasta, generoso, estúpido, extravagante, inexpresivo, listo, malhumorado, malicioso, mentiroso, gruñón, valiente, burlón, despierto, feliz, fiel, honrado, listo, presumido, desvergonzado, miedoso, inseguro, bruto, confiado, conformista, cobarde, culto, grosero, chiflado, sensato, sereno, serio, simpático , sincero, sociable, solitario, soñador, decidido, desordenado, divertido, iluso, insolente, inteligente, orgulloso, rebelde, risueño, sensible, triste, tímido, introvertido…

Hacer la descripción perfecta para tu novela

Ten en cuenta el ritmo que lleva la narración en el momento de meter una descripción. Dependiendo del ritmo, debes centrarte más o menos en los detalles a describir:

Me abalancé sobre ella con el cuchillo en la mano. Estaba dispuesta a matarla. Pasé mi brazo libre por detrás de su nuca y presioné su cuello con la hoja del arma. Entonces vi sus ojos. Se me hizo un nudo en el estómago cuando el verde de su mirada me observó con sorpresa. Me fijé en sus rasgos finos y en su pelo marrón que caía en ondas sobre su rostro. No era la asesina fría y calculadora que me dijeron, parecía una niña asustada.

Al principio el protagonista se abalanza sobre una chica que ni siquiera sabe cómo es, pero cuando la tiene enfrente, se fija en su apariencia. En ese instante, lo más importante es el rostro, pues es lo que ve directamente el protagonista. Si te fijas, ni siquiera hablo de su ropa, para esta escena es irrelevante y cortaría el ritmo que lleva la acción. El lector va a estar más interesado en saber si va a matarla que en si lleva falda o pantalón (aunque hay gente para todo, pero en general será así).

Demasiados detalles pueden llegar a aburrir. Si tienes que describir un pueblo, más vale que no te pares a decir de qué color es cada casa a no ser que quieras que tus lectores realicen ejercicios violentos contra tu libro. Céntrate en los detalles importantes del pueblo.

No tienes por qué describir todo de golpe. Una vez sabes lo que quieres que el lector sepa, puedes introducirlo poco a poco, en diferentes partes de la narración.

Aunque no lo creas, no es necesario ser demasiado meticuloso con las descripciones. Con tanto escribir puede que hayas olvidado que tus lectores tienen cerebro y que pueden usarlo para imaginar cosas. Con unas pocas pautas, la imaginación ya se encargará de rellenar el resto. Da los detalles suficientes para que el lector entienda sobre el lugar, la persona o el objeto en cuestión.

No describas todo de la misma forma, sé un poco original a la hora de describir algo. Si lo haces siempre como si fuera una enumeración vas a dormir al personal y lo ideal es que disfruten de tu libro leyéndolo, no durmiéndose encima.


Y eso es toda la información lo más resumido que he podido sobre la elaboración de descripciones. Es bastante básica, pero espero que sea suficiente para mejorar tus descripciones o ayudarte a realizarlas satisfactoriamente.

En futuras entradas (y según vaya obteniendo la información de fuentes fiables) iré publicando más apuntes sobre temas más técnicos que te ayuden en la escritura.

Si te ha gustado, no dudes en dejar un comentario; también si tienes cuestiones o sugerencias.

¡Hasta la próxima semana!

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