¿Puede la ficción influenciar tu pensamiento?

8.9.16 | 6 comentarios

Esta va a ser una entrada más larga de lo habitual y también es sobre un tema que tenía muchas ganas de escribir (seguro que por eso ha resultado tan larga jeje). Ya lo toqué alguna vez en el blog (en los artículos Cómo enfadar a tus fans y Los límites de la libertad creativa), pero ahora quiero tratarlo con más profundidad.

El otro día —como otras veces— estallaron las redes sociales respecto al trato que se les da a las mujeres en el medievo (artículo de Todas Gamers en verdad no estoy segura si era justo por este artículo o por uno que trataba algo parecido, pero el resultado sería el mismo).

Saltando al meollo del asunto, entre todo el debate (y otras cosas) que se generaron respecto a este tema, alguien dijo la frase: «no es para tanto, es sólo ficción».

Tengo la vaga impresión de que más gente de la que me gustaría está de acuerdo con esa afirmación.

Toda obra de ficción encierra una ideología

A nuestro cerebro le resulta difícil imaginar si no se basa en algo real. De hecho, muchas novelas de fantasía o ciencia ficción, por ejemplo, —a pesar de ambientarse en mundos totalmente diferentes al nuestro e imaginarios— comparten semejanzas con elementos conocidos por todos: las sociedades, religiones, las relaciones entre los personajes… todo parte de ideas que se pueden relacionar con otras ya existentes y para nuestro cerebro es fácil imaginar lo que estamos leyendo de esos mundos porque ya tenemos una idea previa (real).

Eso no quita que algunos autores sean capaces de meternos conceptos que no existen en nuestra cabeza. Pero parece bastante difícil concebir un universo ficticio (total y cuando digo total es TOTAL) cuyos componentes no se pueden relacionar con nada percibido por los sentidos o concebido por la experiencia.

Pero volviendo al asunto en cuestión: tu cerebro relaciona lo que ves (lees) con aspectos reales que conoce para tratar de imaginarlo o entenderlo.

Por eso, si lees que Juan tiene un bigote negro no es necesario que el autor o autora te describa con detalle qué es un bigote, porque sabías de antes cómo puede lucir un bigote. No quiero ni pensar en un libro que se pare a describir todo eso…

Hasta aquí estamos de acuerdo, ¿no?

Bien.

En un ejemplo más complejo, se pueden representar otros elementos de los que no tenemos una percepción tan clara en nuestra mente e igualmente vamos a hacer relaciones con elementos reales.

Por ejemplo: aquel chico con un pasado traumático, y evidentes signos de estar sufriendo una depresión, cuyo dolor y sufrimiento se representa como algo bello (lo que en la realidad ni de lejos es) y que además supera gracias al amor. La belleza de la fragilidad, vista cientos de veces en obras de ficción, asociada a la tristeza hace pensar que eso es bonito e ideal. Y es terrorífico y no se cura milagrosamente porque aparezca una persona en tu vida (a no ser que sea tu médico con un tratamiento, entonces, quizá).

O el chico controlador y posesivo que exhuma celos por cada poro de su cuerpo de lo mucho que «quiere» a la chica de la historia en cuestión… Las cosas del amor jiji.


Creo que con estos dos tópicos te has topado alguna vez o puedes nombrar una obra (que no sólo podría ser una novela) que tiene alguno de ellos.

Además, de forma intencionada he elegido que encerraran ideas negativas o tóxicas porque soy así de malvada para ponernos en situación.

Porque al final, sea intencionado por el autor o no, las obras encierran su propia ideología.

¿Es algo malo? No, pero...

La idea que encierra una obra de ficción puede influir (de forma positiva o negativa) en algunas personas y en su percepción sobre ciertos temas.


El llegar a influenciar depende de muchos factores como la edad, la educación, la formación, etc., es algo que un autor no puede controlar (obvio), pero sí que puede ser consciente de este «poder» que tiene en su mano.

¿Acaso no tenemos ideas sobre cosas que ni hemos visto ni experimentado pero de las que podemos verter opiniones, porque de alguna forma han llegado a nuestra cabeza? Y no creo que un duende nos visite por las noches a susurrarnos sobre estas ideas…

¿Así que eres tú el verdadero culpable de todo? e.e

Cómo la ficción influye en las personas, según la psicología

Guillermo Jiménez, en Lecturonautas, hace un análisis estupendo sobre cómo los escritores transmiten a los lectores y cómo esto puede influir en los mismos.

Cuando una persona lee un texto de ficción y se sumerge en él, las redes neuronales se activan, produciendo una simulación de los eventos que suceden en la historia. Por último, el lector integra lo que ha leído con modelos mentales ya existentes. Es decir, que todo lo que leamos que refleje algo del mundo real (como por ejemplo, la forma de comportarse en público, o el funcionamiento de una conversación) se archivará en nuestra memoria junto al resto de comportamientos parecidos que realmente hayamos vivido. Las experiencias que leemos se integran con el resto de experiencias que hemos vivido.

Aquí entra en juego la empatía. La empatía hace que tu cerebro perciba lo que le está sucediendo a un personaje como si te estuviera pasando a ti. De esta forma es cómo se consigue la inmersión del lector en la historia y que se involucre de forma emocional. De hecho, es a través de los personajes como el escritor consigue que su historia llegue al lector, por si no lo sabías (?).

En una publicación muy reciente, Keith Oatley (novelista y psicólogo) afirma que la ficción ayuda a las personas a comprender a los demás y este efecto es más notable en la ficción literaria, de acuerdo a un estudio realizado.

Estos efectos se deben al compromiso que adquieren los lectores involucrándose emocionalmente en la historia, relacionando lo que le ocurre a los personajes con sucesos reales de la vida diaria. La ficción puede ser pensada como una forma de consciencia que puede ser transmitida de un autor a un lector o espectador, e internalizada para aumentar su cognición sobre la vida cotidiana.

Al explorar la vida de los personajes, los lectores pueden formar ideas sobre las emociones, motivaciones e ideas de otros fuera de la ficción.

Todo esto explicaría por qué a veces me transformo en esto:

A veces me afecta demasiado la ficción...

La ficción no es sólo ficción

En la ficción existen muchos, muchísimos, tropecientos tópicos (tropes o tv tropes) recogidos desde tiempos inmemorables y que se repiten una y otra vez en la historia.

Algunos colectivos se han quejado del uso reiterado en la ficción de algunos de estos tópicos y del perjuicio que causa a sectores oprimidos de la sociedad, perpetuando ideas que no ayudan a la liberación de ciertas etiquetas o comportamientos que los oprimen.

Seguro que sabes que en la peli de bichos mutantes el que tiene altas probabilidades de morir en primer lugar es el negro.

¿Es acaso racista que muera el personaje de color primero? A priori parece que no, ¿verdad?

Pero, ¿qué significa que un personaje muera el primero de todos en la historia?

Por lo general, un escritor mata primero al personaje menos importante, al más prescindible.

Tú no cuentas e.e

Para entender el racismo inherente en este tópico hay que estudiar un poco de historia. Todos tenemos los suficientes conocimientos para saber que las personas negras fueron delegadas a poco menos que un animal en el pasado (aún en la actualidad hay mucha gente que piensa esto, por triste que parezca). Lo que se puede traducir por que eran seres prescindibles y de poca importancia.

Para ti y para mí, que somos personas con suficiente conocimiento y gran sesera (quiero creer), nunca se nos pasará por la cabeza, leyendo o viendo una historia con ese arco argumental, que una persona de color sea alguien prescindible y menos importante que cualquier otro ser humano; pero una persona racista puede ver reafirmado (y validado) sus ideales y/o a alguien que todavía no tiene sus principios éticos claros respecto al tema le puede ayudar a fortalecer la idea de menosprecio y diferencia racial.

Así es cómo jóvenes piensan que cortarse las muñecas, sufrir depresión o ansiedad puede ser algo bonito, por la supuesta idea reiterada de belleza que absorben de la ficción (entre otros) y por la poca información que poseen sobre el tema en muchos casos. Todo esto favorece a la estigmatización de estos problemas y a esa creencia popular de «es sólo una moda» (lo que ayuda a aislar a personas que de verdad necesitan ayuda).

Otro tópico archiconocido —al menos sí muy discutido últimamente en el social media— se llama bury your gays (entierra a tus gays; también hay una variante conocida como el síndrome de la lesbiana muerta) y es la idea reiterada de infelicidad, sufrimiento y muerte que persigue como un fantasma a la mayoría de personajes queer en la ficción.

Ese es uno de los muchos tópicos y estereotipos de los personajes LGBT o queer.

Hay tantos ejemplos que podría escribir un libro sobre este tema. Pero creo que ya es suficiente para entender lo que quiero decir.

La reiteración de estos tópicos llenos de ideas negativas pueden favorecer la normalización de pensamientos racistas, homófobos, sexistas, la estigmatización, etc. y ahí es cuando existe un gran dilema.


Por lo tanto: la ficción no es sólo ficción.

La ficción contiene un conjunto de ideas que podemos relacionar con el mundo real, la ficción puede ayudar a comprender mejor a otras personas y así la ficción puede influir en tus propias opiniones.

La ficción puede ayudar a concienciar y a visibilizar una situación o perpetuar la visión negativa de la misma siguiendo los tópicos y arquetipos que históricamente han denigrado a ciertos sectores y problemas de la sociedad.

La responsabilidad social de los autores

La libertad creativa y la libertad de expresión son dos elementos que deben poseer los autores y autoras de ficción.

Cada uno es libre y puede crear lo que le salga de las narices, eso está claro.

Un escritor no tiene la culpa de que existan racistas en el mundo. Eso también está claro.

Pero si el escritor en cuestión mete en su historia alguno de esos tópicos con ideas que favorecen al racismo, entonces el autor o autora debe ser coherente y asumir que, para bien o mal, está perpetuando esas ideas reales en su historia y debe aceptar las posibles consecuencias de ello.

También seamos honestos, muchos tópicos de estos aparecen en una historia porque el autor o autora quiere que así sea, nada ni nadie les obliga a meterlos (exceptuando algún caso en el que haya que ceñirse fielmente a un hecho). En muchas ocasiones pueden obviarlos, pero deciden seguir repitiéndolos (es el caso de la violencia a las mujeres en la fantasía, sí, fantasía, donde nada es real y el autor puede permitirse cualquier licencia, de eso iba el artículo detonante de todo esto, por cierto).

Por otro lado, ¿de verdad es necesario repetir tanto estos tópicos? Porque yo tomaba a los escritores y escritoras por gente con imaginación. No quiero ser mal pensada, pero quizá esté pasando algo más…

Y para terminar, me gustaría que vieras el siguiente vídeo. Es una charla TED de la actriz mexicana Fernanda Castillo que trata el tema de La voz del artista, que en partes se relaciona con todo lo que he escrito en este artículo.



Si has tratado este tema, o si conoces otros artículos, me encantaría que los compartieras en los comentarios. Por supuesto, puedes dejar tu opinión al respecto, me gustaría saberla.

Yo espero haberme hecho entender. No busco nada con este artículo, sólo rebatir los socorridos argumentos de «es sólo ficción», «todos sabemos que…», «no es real, por lo tanto…», etc. para justificar cierto tipo de opiniones.

En fin, que esto ya es lo suficiente largo. Dejo el apartado de comentarios para seguir hablando del tema.



Referencias y enlaces chulis para continuar con la reflexión

Te recomiendo...

6 comentarios

  1. Me ha encantado y ahora lo paseo por Twitter, pero quiero mencionarte mi artículo del domingo, que no sé si habías visto sobre este tema precisamente: http://elvuelodelcuervofunebre.blogspot.com.es/2016/09/medievo-mujer-fantasia.html

    Ha quedado genial y muy explicativo. Enhorabuena. Un saludo.

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    1. Me he leído hasta los comentarios y me ha gustado tanto que la he añadido al artículo. Gracias ^^

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  2. Existe hoy en día una corriente que parece intentar convencer de que la ideología Per Sé es algo malo, y me hace gracia dentro de la gravedad por que ese pensamiento És ideología y de las mas peligrosas pues pretende acabar con cualquier idea no afin. La ideología de un escritor, si es honesto con su pluma, se acaba filtrando al texto y esto no es malo, lo malo es no darse cuenta de qué estás contando.

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    1. Opino que si el escritor se da cuenta de esas ideas que infunden sus personajes y la forma en la que se comportan en su historia, definitivamente tendrá más control sobre lo que está contando y por lo tanto de cómo podría llegar lo que está contando a sus lectores. Yo digo que no es lo mismo hacer a un personaje machista (por ejemplo) que el personaje resulte machista porque lo es su escritor. Gracias por comentar :)

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  3. Un artículo muy interesante, la verdad.

    Yo soy de los que piensan que sí, que la ficción puede influenciar en gran medida a la realidad, ya que además de encerrar una ideología —como bien afirmas—, también nos permite crear situaciones que encajan como un guante en la mente del lector.

    Creo que es una de las herramientas más poderosas de influencia, y ya no sé si eso es algo nuevo o malo.

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    1. Hola, Carmelo, me alegro que te haya parecido interesante y gracias por pasarte a leer ^^

      Definitivamente es un poder que podría ser negativo, sí, en las manos de los escritores está analizar y cuestionar su propia historia y lo que quieran contar.

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