La violencia contra las mujeres en ficción

6.12.18 | 3 comentarios

Este es uno de esos artículos surgidos por algo que leí en Twitter. En Twitter se leen muchas cosas, bastantes barbaridades, sobre todo en los últimos tiempos. Tantas que me darían para crear contenido durante años. Pero ya tenemos suficiente gresca en la redes sociales como para traerla aquí, prefiero compartir aquello que pueda invitar a reflexionar o enseñar algo.

Así que me gustaría tocar un tema peliagudo como es la violencia que sufren las mujeres en la ficción, aunque más que para reflexionar o aprender —debo avisar— es para yo quejarme un rato.

Violencia contra los personajes femeninos

La ficción es campo libre para que los personajes sufran todo tipo de vejaciones y desavenencias. En fin, ya sabes de lo que estoy hablando. Los escritores son muy malvados con nuestros personajes favoritos (ejem, como si yo no escribiera cosas crueles).

Para resumir, el comentario en cuestión que suscitó este artículo venía a decir algo así:

En mi historia un personaje femenino sufre una violación, pero está justificado para fortalecer al personaje.


Este comentario venía en respuesta a un mensaje (tuit) de una editora un poco preocupada por las temáticas violentas, crudas y depravadas que le estaba tocando leer. Yo también me quedé preocupada al leer qué temáticas estaba recibiendo, pero esa es otra historia.

El caso es que me quedé pensando en todas las historias donde se usa este recurso, y seguro que se te ocurren cientos de ejemplos.

Porque no es raro encontrar una historia, en casi cualquier género literario (y fuera de la literatura también), donde un personaje femenino es objeto de violencia, siendo la violencia sexual el recurso estrella.

De verdad, me pregunto si no se les ocurre otra forma de «torturar» a sus personajes, y tal como decía el comentario en cuestión, con la única motivación de fortalecer o hacer crecer al personaje.

Otro día te cuento sobre lo erróneo que es el pensamiento de que un trauma te fortalece o te hace evolucionar, hoy hablemos de este otro polémico recurso literario.

No entraré en temas de rigor histórico ni realismo, para eso te recomiendo leer esta reflexión de Mazmorras y Libros, creo que toca varios puntos interesantes.

La violencia sexual como vehículo narrativo

A mí me tiene frita este recurso. Ya no solo por ser mujer y tener que leer o ver, a veces incluso de forma explícita, ciertos actos bastante atroces de abusos y agresiones una y otra vez, una y otra vez, y sigue otra vez, y otra.

Me tiene frita porque parece que es recurso indispensable si estás escribiendo algo cruel o «adulto» y no se queda como un recurso cualquiera, sino que es un recurso muy mal llevado.

Porque la violencia sexual se utiliza como excusa para hacer que funcione un arco argumental que en la mayoría de casos no tiene nada que ver con el personaje que lo sufre ni con el suceso en sí.

ESTO ES UN PROBLEMA (así, en mayúsculas).

Y es un problema porque se queda ahí y ya está. ¿Qué ocurre con las secuelas físicas y psicológicas, por ejemplo? ¿Qué repercusiones tendrá este acto en el personaje que sobrevive a esto?

Eso no interesa. Lo que normalmente vemos en las obras de ficción es un recurso usado para:

  1. Generar cierta pena por la víctima, para hacerlo (para que parezca, más bien) más profundo.
  2. Arrancar un arco argumental que no tiene nada que ver con la víctima, a veces solo con un personaje masculino que está por ahí.
  3. Generar morbo y perturbar a los lectores.

¿Sabes qué más ocurre? Que la mayoría siempre son contados desde la otra perspectiva, nunca desde la de la víctima. No hace falta porque esta violencia no quiere contar una historia, esta violencia es solo un recurso para los tres puntos que enumero arriba.

Y como en este blog se habla de fantasía voy con un ejemplo conocido para todo el mundo: Canción de hielo y fuego de George RR Martin. Porque si algo hay, tanto en los libros como en la serie de televisión, son violaciones a diestro y siniestro.

Una persona en Tumblr hizo una estimación bastante conservadora (2015) que contaba unos 214 actos de abuso y agresión sexual y unas 117 víctimas de violación a lo largo de la saga. Menos mal que es una estadística conservadora y de 2015, no sé si quiero saber a cuántas llegará el total.

Martin usa esta violencia sexual, principalmente, como recurso para arcos argumentales de personajes masculinos (sobre todo antagonistas). ¡Algunos personajes femeninos ni tienen nombres!, son meros cuerpos. Y además las escenas fueron escritas desde el punto de vista del agresor casi siempre, las supervivientes tienen cero voz para hablar de esto (parece que las supervivientes que hablan desde su perspectiva son en su mayoría villanas, en fin) y para rematar, en casi ninguno de los casos el acto es castigado o las víctimas consiguen su venganza (excepto las que se convirtieron en villanas, en fin).

El análisis de la persona de Tumblr (Tafkar) profundiza incluso más por aquí el asunto (por si quieres analizarlo tú también y ver muchos puntos todavía más perturbadores en los casos más conocidos de la saga).

Que cada uno saque las conclusiones que quiera de esto, pero ya te digo que no es algo que hiciera o haga solo Martin (aunque sí es llamativo este caso porque estamos hablando de una cantidad de víctimas muy bestia).

Lo de Martin está tan extendido en la literatura y ficción que podemos considerar la violencia sexual contra los personajes femeninos algo demasiado normalizado. Tan normalizado que es un tópico que encima nadie ve como tópico, ven como algo justificable por el rigor histórico, por la crueldad del universo o por lo que sea, pero nunca lo consideran un tópico.

Y sí lo es.

Lo peor es que pocas veces un autor se detiene a indagar en el verdadero impacto que ocasiona en un víctima, por ejemplo. Pocas historias nos hablan desde la voz de la víctima. Pocas historias no terminan por romantizar el suceso. Y menos aún se les ocurre pensar en un hombre como víctima (y existen, eh).

¿Se trata de tener poca imaginación? ¿Nos estamos empecinando en que las mujeres solo pueden sufrir de esta manera? ¿Quizá estamos demasiado contaminados por este recurso usado en infinidad de obras y nos cuesta ver más allá? ¿No sabemos profundizar en estas problemáticas?

No solo es la violencia sexual un recurso sobrexplotado de forma regular, sino que además parece que es la única forma que tienen algunos escritores de representar el machismo en sus obras. En pocas historias veo yo un mal común como es el acoso callejero, por ejemplo, que nos sucede a casi todas las mujeres cada poco.

Creo que solo he leído una historia donde sucede una violación y no he puesto los ojos en blanco. Está en la antología de Insólitas de LES Editorial y fue un relato que quedó fuera de Iridiscencia (antología de relatos LGBT+), pero al que le puse un 10 (hola, Marina) porque mi problema no es que alguien escriba una escena donde haya violencia sexual, sino en cómo es representada la gran mayoría de veces.

Y eso es todo lo que quería decir al respecto.

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3 comentarios

  1. Creo que eso sucede por tener poca experiencia escribiendo o no querer comerse mucho la cabeza. Y entono el mea culpa en ese sentido porque en las primeras novelas del Universo Quinox hay alguna que otra violacion (o intento). Con el tiempo he aprendido que hay formas mejores y más efectivas de "putear" a un personaje femenino y darle más fuerza

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  2. Buenos días

    Eso de "empoderar" a un personaje femenino por medio de una violación lo he leído recientemente en varios sitios. Sospecho, además, que sé qué editora lo dijo. Tengo que confesar que me parece absurdo. En general, "empoderar" a un personaje usando un trauma, en particular si ese trauma es una violación. Me da vergüenza decir que escribo porque todo lo que escribo es muy malo, pero, por mi parte, nunca describiría una violación (un intento, sí), por varios motivos que luego digo.

    Como ya te dije en Twitter, la solución no puede ser prohibir las violaciones en literatura o cine, establecerlo como un tema tabú, porque, como bien me dijo una autora hace tiempo, si prohibes tratar un tema en litetatura, resulta imposible denunciarlo. Eliminar de la literatura la violencia sexual contra las mujeres puede llevar a invisibilizar el problema, lo que sería aún más grave. Pero el problema es que es un recurso que empieza a estar muy gastado, en mi opinión, y lo grave es que alguna vez se "romantice". No será el primer libro en el que la víctima se acaba enamorando de su violador (no he leído ninguno, me baso en reseñas que lo comentan).

    Personalmente, me resulta muy desagradable tratar ciertos temas. Mis protagonistas afrontan cosas muy malas, cosas que les duelen y pueden llegar a hacerlos cambiar, pero no me gusta que sufran traumas graves. Me siento más o menos cómodo si pierden a un amigo de forma violenta y eso los cambia, pero que presencien como matan a su familia, a su esposa o su marido o a sus hijos delante de él, me resulta algo demasiado horripilante como para usarlo sin un motivo muy sólido. Quizá sea un problema de lo en serio que te tomes los personajes y el cariño que les tengas.

    Concretamente, que violen a una de mis protagonistas es algo demasiado desagradable para que me sienta feliz incluyéndolo. Sería como destrozar sin sentido a un personaje cuya historia cuente algo. Solo lo haría si algo me obligara, pero llevo muchos años escribiendo historias y nunca he visto la necesidad.

    Cuando a un personaje principal femenino mío lo he puesto a sufrir algún intento de violación (dos veces) suele ser porque, por su personalidad, es muy difícil encontrar otra forma de ponerla al límite sin que peligre su vida. Si es una mujer que sepa pelear, pero es pacífica y mide muy bien las consecuencias de sus actos (la de veces que me encuentro personajes femeninos en fantasía que nunca lo hacen) no puedes ponerla a partirle la cara a nadie porque un ladronzuelo le ha sacado una navaja para robarle la cartera, ni que eso le suponga un desafío porque ella es capaz de afrontar peligros mucho mayores que un tipo que va a salir corriendo cuando le des la cartera. En cambio, si la asalta un navajero, ella le da su cartera y el navajero se envalentona y quiere que le haga un "favor" sexual, la situación es muy desagradable por muy valiente que sea y, además, consigues que el lector se indigne porque la están tratando como un trozo de carne. Pero muchas veces puedes conseguir lo mismo sin recurrir ni siquiera a intentos de violación. Lo que pasa es que depende del personaje. En algo que estoy revisando, consigo el mismo efecto haciendo que dos tipos (que la conocían) la aborden en la calle cuando vuelve a casa con una cesta de ropa recién lavada y mientras uno la sujeta, el otro le tira la ropa al suelo y empieza a pisotearla. Para la protagonista, supone revivir cuando la maltrataban de niña (normalmente, los traumas no "empoderan"): se bloquea y lo único que hace es temblar. Si en esa escena hubiera incluido que el tipo que la sujeta le abre el corpiño y la manosea, aprovechando que su bloqueo le impide defenderse, ese ataque sexual habría estado de más, en mi opinión. Y, sin embargo, no sería la primera película o novela en que hacen ese tipo de cosas sin venir a cuento.

    Pues eso. No te canso más, pero todo esto no me cabía en un tuit.

    Buen artículo y un saludo.

    Juan.

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  3. Hace bastante tiempo elegí no usar el sacrificio de un personaje como motivación de otro personaje para arrancar si trama. Es un recurso tan fácil como aburrido.
    Otra cosa que decidí es no mostrar violencia sexual. Eso me obliga a plantear mis historias de manera distinta, me da muchos dolores de cabeza porque no es fácil, pero el resultado me satisface.

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