Escribir un libro cuando la ansiedad acecha


Para los más románticos (en el sentido idealista) padecer un dolor emocional, una nostalgia, una tristeza que nunca parece acabarse… luce como una oportunidad creativa de transformar el dolor es algo bello. Una especie de fuente de la inspiración.

Me encantaría romper esa romantización por un momento y hablarte desde mi verdad.

La ansiedad

Creo que todos hemos sentido la ansiedad alguna vez, o al menos la vamos a sentir en algún momento.

Y estaba escribiendo una parrafada sobre la ansiedad hasta que encontré el siguiente vídeo que la explica muy bien, desde un punto de vista personal y teórico.

Hay alguna parte del vídeo en la que no estoy de acuerdo, como cuando habla de que la ansiedad la sufren personas con ciertas sensibilidades o gran empatía (o algo parecido). La ansiedad la puede sufrir cualquiera. Pero en general se explica muy bien lo que es la ansiedad.


Una de las frases del vídeo que me gustaría recalcar es la de que la ansiedad clínica no guarda ningún misterio para la psicología y por eso no hay que tenerle miedo a buscar ayuda.

Yo la llevo sufriendo desde hace años en todo su esplendor (sospecho que anteriormente también tenía algún episodio, pero en ese momento no la conocía como ahora) y podría diferenciar hasta cuatro estados diferentes que me provoca la ansiedad, a los que les he puesto el nombre que me ha parecido (tiene 0 fundamento científico):

  • Ansiedad nerviosa: Es un estado muy fuerte de pánico que suele estar provocado por un elemento externo y que dura varios días (con suerte). Me provoca vómitos, mareos, palpitaciones, miedos, inseguridades que normalmente ni tengo, insomnio…
  • Ansiedad normal: Es mi estado normal de ansiedad. Le pone barreras mentales a casi todo y siento angustia por muchas cosas que a otros les parecen normales. Gracias a la terapia puede dejar de ser un gran problema la mayor parte del tiempo. Si no llevo una rutina saludable con su buena alimentación, tranquilidad, horas de sueño, ejercicio, vida social… enseguida empeora convirtiéndose en alguna de las siguientes.
  • Ansiedad limitante: La angustia de antes se extiende a tareas tan tontas como darme una ducha, por ejemplo. Viene acompañada de otras perlas como falta de concentración, desmotivación, ataques de pánico, dolores de cabeza… Salir de mi casa es toda una odisea. Puede llevar a la inactividad depresiva de la que hablaba aquí y al aislamiento social.
  • Ansiedad depresiva: Sí, esto es añadirle a la ansiedad unos síntomas de la depresión. Desde vacíos existenciales, pasando por dolor emocional terrible o una falta de esperanza total. Y todo lo del punto anterior.

Antes de continuar quiero decir que la ansiedad no se va sola, de hecho, lo normal es que si no sabes manejarla (y uno no sabe hacerlo) empeore, llevando a la depresión y a situaciones psicológicas más graves. La ansiedad cuanto antes la pilles, más te facilitarás la vida. Así que si hay algún punto en el que te identifiques, estás tardando en buscar ayuda.

Y ahora te pregunto, ¿a ti te parece este un panorama favorable para escribir?

La escritura y la ansiedad

Vale, es posible que algún momento utilizar la escritura como desahogo puede sacar algún texto más o menos interesante desde el punto de vista literario, pero no te equivoques, la ansiedad es un gran obstáculo para la creatividad y actividad de escribir.

Hace tiempo leí este artículo de Diana P. Morales donde hablaba de todos los escritores que escribieron algún libro a pesar de problemas diversos.

Para una persona que sufre de ansiedad (o sea, yo) fue bastante tranquilizador y en cierta forma hasta inspirador.

Pero ya sabía por mi propia experiencia que escribir con un puñado de pensamientos intrusivos y otros tantos obsesivos de gran negatividad más la constante paralización que te provocan todos los demás síntomas es bastante difícil.

En general considero que un escritor debe tener dos aspectos bastante favorecidos para dedicarse mínimamente a la escritura: la seguridad en sí mismo (en su escritura, sobre todo) y la autoestima.

Algunos la tienen más favorecidad de la cuenta… je.

Bromeaba, bromeaba. En ese caso se llama ego.

La escritura es una constante carrera de muchos tipos, también mental. Ahí está el síndrome del impostor (muy bien comentado aquí por Isaac Belmar) y una ristra de miedos que llevamos a cuestas los que escribimos (lo hablé en este post). Por eso creo que necesitamos las fortalezas que nombraba antes.

Pues vamos arreglados quienes vivimos con la ansiedad entonces.

Pues sí, está el tema peliagudo, pero déjame profundizar un poco más…

Escribir con la ansiedad a tope, sí, pero…


Esta es la tabla con el registro de palabras que estoy llevando para el NaNoWriMo de este año. ¿Te gusta? La puedes descargar por aquí.

El gráfico con las palabras totales por día que he escrito hasta ahora queda así (la línea gris representa el crecimiento que debería seguir para conseguir el reto):


Fíjate en el del año antepasado (el de año pasado mejor no lo enseño 😂):


El caso es que este año estoy bastante saturada por la ansiedad, pero estoy cumpliendo mejor con el reto de escribir todos los días que en otras condiciones más favorables, años anteriores.

Cada día que escribo unas cuantas palabras siento cierto alivio. Ya no te digo cuando consigo seguir el ritmo loco del NaNoWriMo. Le da positividad a mi mente y todo lo que me dé positividad me ayuda a estar mejor.

La escritura puede resultar muy terapéutica siempre que la disfrutes, claro.

Pero escribir todos los días y tener una rutina de escritura requiere de mucho compromiso y empeño. Es muy difícil tenerlo con la ansiedad.

Con la ansiedad todo es más lento y más dificultoso, lo que tampoco lo convierte en imposible.

Puedes ver en la tabla de arriba como los días 6, 9, 10 y 11 no conseguí llegar ni a las 1000 palabras. No es casualidad porque esos días la ansiedad me hizo imposible escribir, sentía bloqueo mental y un estado emocional bastante deplorable.

Sin embargo, en los siguientes días pude aprovechar varios momentos para ir recuperando palabras con el método divide y vencerás, que explico en esta guía de productividad para estados depresivos.

También he necesitado recurrir a otras herramientas para mejorar mi concentración y productividad como elegir horas para escribir donde nadie me interrumpiera (las mañanas y las noches están siendo mis aliadas), ambientar la sesión de escritura con una banda sonora acorde a lo que tengo que escribir (me pone en el humor adecuado), planificar lo que tengo que escribir, usar el método pomodoro (a veces esto no me funciona y tengo que limitarme al «puedes escribir 100 palabras más, venga»), un poquillo de ejercitación…

Hay pequeñas acciones que ayudan a lidiar con los impedimentos que pone nuestra mente. No se puede luchar contra ellos sin disponer de tiempo, paciencia y ganas de superarse, tampoco te voy a mentir. Creo que sobre todo disponer de tiempo me está ayudando a ser constante.

La escritura me proporciona distracción en tiempos de ansiedad. La ansiedad solo me aporta dificultades para escribir, ningún toque artístico divino.


Anoche me puse una canción de Ariana Grande antes de escribir…


…y luego ambienté la escritura con una música instrumental bien tenebrosa mientras metía en problemas a la protagonista de Cómo matar a Ray. Y vuelvo a estar al día con el reto de escritura.

¡Que viva Ariana Grande!
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2 comentarios
  1. Te admiro infinitamente por ser capaz de ser creativa a pesar de la ansiedad. Se agradecen mucho posts como este, que de los que simplemente pretenden sacarte de la desidia ya hay muchos, y me siento muy comprendido y acompañado por tus palabras. Ánimo.

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    1. Me alegra entonces haber escrito estas palabras y que hayan servido de alguna manera a alguien de ahí afuera. Te mando también mucho ánimo.

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