Planificar una novela: los elementos principales de tu historia

10.5.16 | 0 comentarios

¿Todo listo para crear tu novela? Porque una vez que tengas la idea sobre la que vas a escribir, es hora de comenzar a desarrollarla para montar el plan de tu novela.

No entres en pánico, el plan de tu novela es un esquema con los aspectos esenciales de tu historia.

Pasos para planificar una novela

Es importante comenzar a escribir una novela teniendo en cuenta diferentes aspectos de la misma antes de ello. Para eso se usa la planificación.

Yo he decidido dividir la planificación en tres pasos (que se encuentran en tres artículos diferentes):

  1. Concebir una idea.
  2. Desarrollo de la idea: el esquema (es el artículo que estás leyendo).
  3. Construcción de la trama de tu novela.

Así que ahora empieza lo bueno: es hora de darle forma a tu historia.

Tú puedes con esto.

Desarrollo del concepto de tu novela

Lo primero que necesitas, una vez tienes claro la idea de tu historia, es dejar que tu imaginación trabaje.

Imaginar a tus personajes, imaginar el mundo en el que los vas a meter, imaginar algunas escenas… imaginar… imaginar everywhere.

Te surgirán muchas ideas que debes anotar (al menos te aconsejo que lo hagas porque se suelen olvidar). Muchas de estas ideas al final las descartarás, pero te ayudarán a ir avanzando en la elaboración de tu historia.

Al final debes tener claro:

  1. La idea general de tu novela.
  2. El gran conflicto o conflictos que se van a desarrollar en ella.
  3. El desenlace de la misma.

O al menos, una idea vaga de todo esto.

Desarrollo de tus personajes

Los personajes son el alma de una novela. A través de ellos tus lectores se van a implicar en tu historia.

Como mínimo necesitas a un protagonista que empuje al lector por ese maravilloso viaje que será tu historia. Puede ser humano, puede ser una piedra… eso ya es decisión tuya.

Los personajes son meras representaciones de personas, es decir, es imposible mostrar cada uno de los detalles del carácter de un personaje en una historia (bueno, en el caso de que el personaje sea una piedra, quizá no es tan imposible de mostrar).

Solo debes centrarte en los detalles más importantes del mismo, aquellos que te ayuden a definirlo mejor.

Cómo crear un personaje para tu novela

Puedes crear tantos personajes como te plazca, pero ten en cuenta que cuantos más personajes tengas más difícil será manejarlos dentro de la historia.

Los personajes pueden ser planos o redondos. Y no, no tiene que ver con si son más flacos o más gordos.

Esperemos que escribir se me dé mejor que contar chistes...

Un personaje plano es simple, no evoluciona, no tiene matices; en cambio, un personaje redondo es más profundo, tiene matices, virtudes, defectos… es un personaje más real e interesante.

¿Los personajes planos son malos? No, de hecho, hay personajes que aparecerán en tu novela y que serán tan irrelevantes que no necesitan tener ninguna profundidad.

Tus personajes principales deben tener profundidad, es decir, tienen que ser personajes redondos para que resulten más interesantes y los lectores puedan identificarse con ellos.

Puedes definir ciertos requisitos para conseguilo:

  1. Evolución del personaje: ya sea una mejoría o de mejor a peor por acontecimientos de la historia.
  2. Objetivos: el personaje tiene que querer y necesitar algo, debe tener un sentido de existencia en la historia. Además, debe tener una motivación para hacerlo, porque entonces el lector no entenderá por qué se lanza a ese objetivo.
  3. Fortalezas y debilidades: para hacer un personaje más profundo y real hay que quitarle ese aire de perfección, esto hará que todo en tu personaje no sea blanco o negro, bueno o malo… le añadirá matices grises.

En el caso del protagonista piedra, al ser una piedra será un personaje redondo… Por favor, no me dejes hacer más chistes malos.

Volviendo al tema.

Tus personajes van a construir tu historia. Por este motivo tienes que tener en cuenta varias cosas:

  • Los personajes han de ser diferentes entre sí, debe existir contrastes y particularidades en cada uno, aunque tengan puntos en común.
  • Los personajes tienen que ser coherentes con tu historia y consigo mismos, no pueden hacer cosas que contradigan cómo son, pero también tienes que tener cuidado con volverlos demasiado previsibles para el lector. Un personaje puede hacer algo que el lector no se espere dentro de la coherencia de su forma de ser y actuar.

¿Y cómo carajos voy a controlar todo esto sin volverme majara?

Pues las fichas de personajes son una buena herramienta para ello.

Fichas de personajes para tu novela

En las fichas de personajes vas a incluir todos esos detalles que necesita tu personaje.

Por ejemplo: nombre, edad, aspecto físico, carácter, debilidades y fortalezas, trasfondo, relaciones con otros personajes, metas y motivaciones… Puedes añadir fotos, dibujos y todo lo que te ayude a identificar a tu personaje.

Puedes establecer tantos detalles como consideres. Ten en cuenta que la forma de reflejar cómo es un personaje en tu historia es a través de sus acciones, pensamientos, diálogos, relaciones con otros personajes, lo que dicen otros de él, etc.

Aquí puedes ver cómo creo los personajes de mis novelas gracias a Scrivener.

Cuidado con los estereotipos en tu novela

Bien porque el entorno está plagado de ellos, porque el contenido que consumes también o porque posees prejuicios, hay una tendencia a estereotipar a cierto tipo de personajes.

Los estereotipos están basados en tópicos, prejuicios y clichés, a veces ofensivos, que no aportan nada a la historia. Suelen empobrecer a tus personajes.

La mujer hipersexualizada seductora por naturaleza, el mejicano delincuente, el asiático que domina algún tipo de arte marcial, el héroe americano defensor de la justicia y la libertad, el español que le gusta el flamenco y los toros… ¿te vas haciendo una idea de lo que quiero decir?

Otra cosa son los arquetipos:


Un arquetipo es un modelo básico de caracterización desde el que se puede construir un personaje más profundo.


Un ejemplo de arquetipo lo encontramos en Harry Potter: el joven de linaje desconocido que se ve envuelto en una aventura donde acaba convirtiéndose en un héroe. Este arquetipo se ve repetido en numerosas historias que siguen el mismo patrón, pero finalmente tienen su propia personalidad y su propio universo.

El arquetipo que sigue Los Juegos del Hambre sería: una joven superviviente que se convierte en la esperanza para derrotar a un mal que se cierne sobre la sociedad.

Los arquetipos no son negativos; en cambio, los estereotipos sí, porque suelen encerrar una ideología negativa.

El universo de tu novela

Tu historia tiene que estar situada en algún lugar y época, bien sean inventados o reales. Es posible que tengas que desarrollar el universo que envuelve tu novela porque éste puede afectar directamente a tus personajes y a tu historia (incluso puede ser parte de la trama principal o de las subtramas).

Quizá has oído una palabreja que se llama worldbuilding.

En el worldbuilding se pueden desarrollar temas tan básicos como la cultura, geografía e historia de un lugar imaginario, como hasta la biología, psicología, ecología, cosmología y muchas otras cosas que el autor crea convenientes.

El esquema general de la novela

El esquema de la novela es la vista panorámica de toda tu novela y solo lo vas a usar tú. Por lo tanto, no te esmeres en escribirlo: usa frases cortas, cualquier tipo de palabra… no te pongas tiquismiquis.

Grábate esto en el cerebro: el esquema es algo vivo y versátil que puede cambiar a lo largo del desarrollo de tu novela.

No te obsesiones con desarrollar cada detalles y seguirlo letra por letra.

En el esquema debes plantear y desarrollar los puntos argumentales de tu novela.

Para que exista una historia, algo tiene que moverse, esto sería el argumento principal.


Para desarrollar una trama necesitas plantear uno o varios conflictos. Lo normal es que existan diferentes conflictos internos dentro de los propios protagonistas y conflictos externos que se presentan en el argumento de la historia.

Los conflictos deben resolverse para avanzar en el argumento de tu novela.

Trata de resolverlos de la forma más original e inteligente posible para que el lector no se sienta idiota mientras lee tu novela. Evita los Deus ex machina.

Posible reacción de un lector al que le has hecho sentir idiota y que quiere matarte...

Debes distribuir de forma sabia estos conflictos, generando momentos de tensión o relax cuando sea necesario. Esto es lo que se conoce como el ritmo de la historia, pero esto te lo muestro en el siguiente artículo sobre planificar una historia.

Además del argumento principal, puedes crear diferentes argumentos o tramas secundarias que doten de riqueza tu historia.

Por ejemplo, si tu personaje tiene un conflicto interno con la bebida, puedes añadir una subtrama donde supere este problema o si se lleva mal con su hermano puedes crear otra trama desarrollando un conflicto entre los dos.

Las tramas secundarias deben sentirse parte de la trama principal, de otra forma, sería percibida por el lector como puro relleno y lo aburrirás.

Lo que tendrías que tener al final de este proceso es una lista con las diferentes tramas que vas a desarrollar en tu historia.

Puedes crear una tabla y dividir toda tu historia en diferentes partes (que no tienen por qué ser los capítulos que tendrá tu novela), donde especifiques lo que ocurre, quiénes están involucrados, etc.

Existen muchos métodos, tal y como te explico en este artículo sobre cómo construir la trama de tu novela.

Y tú, ¿haces esquemas de tus novelas antes de escribir?

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